sábado, enero 22, 2005
Alcohol
Quien me iba a decir a mi que mi primera turca en Brasil no iba a ser de caipirinha. Ni de caipiroska. Ni de botellas de cachaça tradicionales. Ni de batida de Coco, Maracujá, abacaxi, melocotón... Ni tan siquiera de Curaçao, esa bebida azul. Mi primera turca fue a base de Chivas Regal 12.
Nos hemos tragado dos botellas entre tres personas. No está mal para alguien que no acostumbra a beber whisky. Mejor pensado, está muy mal. El alcohol en grandes cantidades no acostumbra a ser buen amigo al final de la fiesta y es un enemigo declarado al día siguiente. Y mañana tengo el curso para novios que imparte la iglesia. Espero no dormirme mientras me recomiendan criar a los hijos en la fe cristiana y conducir a mi familia por el camino de dios.