jueves, enero 20, 2005

 

Tráfico.

Hoy he ido a Sao Vicente. Esta ciudad fue el primer asentamiento portugués, el 22 de enero de 1532 en Brasil y lo celebran con representaciones de teatro en la playa durante 10 días. Según ellos la mayor representación teatral del mundo en arena de playa con cerca de 700 figurantes. La obra estaba partida en dos actos, el primero explicaba la vida de San Vicente y el segundo era la leyenda de la fundación de la ciudad. La actuación estuvo bastante bien, con actrices y actores conocidos en Brasil. Y hubiese sido mucho mejor si no fuese por la constante lluvia. Las gradas eran al aire libre, el agua calaba mis huesos.

La ciudad de Sao Vicente fue importante hasta que perdió la capitanía y se trasladó la administración a Sao Paulo. Entro en un periodo de decadencia hasta el siglo 20, se convirtió en un centro de turismo gracias a sus bonitas (con certeza, muy bellas) playas e islotes. La conexión por carretera de Sao Paulo y Santos fue la que sacó del olvido a Sao Vicente. Construida a mitad del s. XX, la carretera permitió a los turistas un fácil acceso a las playas.

Y de eso quiero yo hablar. De las autopistas, carreteras, calles y sus usuarios.

Charlando una tarde, después de una barbacoa, con un amigo chileno de la familia, este me comentó su hipótesis de porque en Brasil han existido y existen tantos buenos pilotos de Formula, Fitipaldi, Ayrton Sena, Barrichelo... Y ciertamente, a su teoría, razón no le falta.

Los motoristas. En España los motoristas aprovechamos la delgadez de nuestro vehículo para realizar adelantamientos indebidos y maniobras no permitidas. Bien, la maniobra más peligrosa en Barcelona es el pan diario en Sao Paulo. Las motos se meten en los espacios que quedan entre los coches a una buena velocidad. Algunas veces asustando a los conductores, otras avisando insistentemente con la bocina. Porque esa es otra, muchos motoristas ensordecen a los conductores para que se dejen ser adelantados. Y pobre de ellos que no quieran, pueden ganar una patada o golpe en el auto.

Los conductores. Estos son la versión 4 ruedas de las motos. Si creéis que con un coche no se puede realizar todas las maniobras que se inventan con las motocicletas es que no habéis estado en Sao Paulo. Conducen como yo conduzco la moto. Hay veces que conducen incluso peor, destrozando mis marcas.

Las autopistas. Las carreteras que conectan ciudades son malas. Realmente solo he conocido una bastante buena, y se encuentra entre las 10 mejores de Brasil. Es la Rodovia Ayrton Sena. Supongo que es buena por miedo a que resucite y acabe atropellando a los gandules de mantenimiento. Esta “una de las 10 mejores Rodovias del país”, se encuentra llena de agujeros y baches. Pongamos que cada 50-100 metros tienes seguro un bache y 3 agujeros. Reconozco que algunos baches son más patentes que otros, pero todos se notan dentro del coche. Siempre que circulo por esa rodovia (y he tenido que hacerlo un par de veces para ir a Ubatuba) me pregunto porque toda la flota de coches del Brasil no es 4x4 o pick-up.

La calles. Si Las autopistas (Rodovias) son malas, las calles de Sao Paulo (me refiero a toda la área metropolitana) son peores. Realmente coches 4x4 no son suficientemente útiles. Aquí se necesitan hummers o directamente tractores. Uno creía que caminos de cabras eran los senderos que recorría en bicicleta en mi fase de sano deportista. Pues no, camino de cabras son las calles de Sao Paulo. No es que tengan baches importantes, es que tienen la textura de un colador. El asfalto es un recuerdo, como lo es el agua en los lechos de las rieras secas. Algo que vio el abuelo y lo cuenta en sus batallitas. Circulando por estas vías del martirio terminas con el final de la espalda destrozado, y si los muelles del coche lo permiten, con la crisma plana.

Además, las ruas están llenas de revoltijos, cuestas empinadas (de las que no se suben, apuesto cena), calles donde el sentido es ambiguo, semáforos que de noche pierden su función... Todo un conjunto de barbaridades que seguro podrían alimentar el weblog No tens ni puta idea de conduir si algún día Sergi se decide a rellenarlo.

Y El mejor ejemplo se encuentra en la calle donde habita la familia de Marinah. Todo un parque de atracciones para cabras montesas y amantes del peligro y los deportes de aventuras.


Los vehículos. La verdad es que no hay muchas diferencias. La mayoría de los modelos populares que se encuentran en España también se pueden encontrar en Brasil. Con la diferencia de que los Opel se distribuyen con la marca Chevrolet, que casi todas las firmas tienen un pick-up propio y que existen unos vehículos a medio camino entre pick-up y camión increíbles. El volumen y forma del frontal es totalmente de camión, el resto de furgón, es un trasto muy curioso. La mayoría de ellos, contaminantes con matricula de honor, ir detrás, es estar dentro de una nube negra.

Existen algunos modelos exclusivos de Brasil. El más gracioso, el Volkswagen Gol. Al principio pensaba que era un modelo de Golf sencillo y que el coche que tenía enfrente había perdido la f. Luego descubrí que demasiados coches habían perdido la f. Otro dato curioso, el nombre Santana (en España Suzuki Santana) pertenece a Volkswagen, pero no es un 4x4.

Por cierto, si nuestro monarca ha perdido su coche, que sepa que lo he encontrado. El Ford DelRëy se encuentra circulando por las calles de Sao Paulo


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