jueves, diciembre 22, 2005
Kyoto II.
Madrugon para ir a visitar el Nijo Castle. NIEVA! Pero no caen unos pocos copos, no. NIEVA! Pero no con un poco de nieve, no. NIEVA, nieva mucho, hace mucho viento y el frio se enreda en el tuetano. La palabra que me aparece en la mente es Blizzard. Dad por supuesto que por muchos copos de nieve que caigan no nos vamos a quedar en el hotel.
Nos pasamos la mitad de la manyana visitando el Nijo castle, con sus jardines todo nevados. El interior del castillo es interesante, aunque lo principal son las pinturas en la madera del siglo XVI. El exterior, los jardines, son soberbios. Los tipicos jardines japoneses, cuidados y en plena armonia... pero con mucha nieve. Algo precioso.
Paramos a comer en un macdonalds cercano a los jardines imperiales con la esperanza de que la tormenta disminuya. Con la barriga llena y la tormenta aumentada nos disponemos a visitar los jardines imperiales y el palacio.
Caminar por el vasto parque que rodea el palacio imperial con la tormenta de nieve de fondo hacia que nos sintieramos dentro de un cuento. Llegamos a las puertas imperiales a las 14:10. La alegria inunda nuestros cuerpos, han cerrado las visitas pues nos comunican que ellos trabajan de las 10 a las 14. Con la imagen del japones que trabaja mucho... haciendo horas extras... esas temporadas de 12 horas 7 dias a la semana... nos dirigimos al templo kinkakuji.
Que perdida de tiempo. La visita del Pavellon de Oro (Kinkakuji) es el paseo mas largo e inutil que hemos realizado hasta la fecha. Se encuentra apartado de la ciudad y su visita no puede ser mas decepcionante, solo se puede ver desde lejos. El templo actual es una replica construida en 1955, pues en 1950 un monje chiflado le pego fuego al original, que databa de 1408. En Brasil existe otra replica que SI puede visitarse por dentro.
Con el tiempo justo antes del cierre de templos y encontrandonos en la otra punta de la ciudad intentamos llegar a los templos de Sanjusangendo y Kiyomizudera, pero los encontramos cerrados. El de Sanjusangendo me hubiese gustado mucho, contiene 1001 estatuas de Budha. Apuntado para el proximo viaje.
Nos dirijimos al centro de nuevo dando un largo paseo, encontrandonos con otro gaijin, perdiendonos una ceremonia del te y acabando en el mismo restaurante donde cenamos ayer.
Sobre el restaurante me gustaria senyalar que ayer, al empezar el paseo pre-cena, nos encontrabamos delante del mismo pensando en comprar una bandeja de sushi variado para cenar despues del paseo en la habitacion del hotel. En medio de nuestro debate sale un gaijin, de los states of course, y nos ponemos a charlar con el. Nos comenta que se come muy bien y es barato, pues el y su novia han comido hasta reventar por valor de 4000 yens. Quiero aclarar que hoy tambien cenamos 21 platillos de sushi, y la factua ascendio a 2646 yens... Los tipos no podian comer mas con toda seguridad.
Nos pasamos la mitad de la manyana visitando el Nijo castle, con sus jardines todo nevados. El interior del castillo es interesante, aunque lo principal son las pinturas en la madera del siglo XVI. El exterior, los jardines, son soberbios. Los tipicos jardines japoneses, cuidados y en plena armonia... pero con mucha nieve. Algo precioso.
Paramos a comer en un macdonalds cercano a los jardines imperiales con la esperanza de que la tormenta disminuya. Con la barriga llena y la tormenta aumentada nos disponemos a visitar los jardines imperiales y el palacio.
Caminar por el vasto parque que rodea el palacio imperial con la tormenta de nieve de fondo hacia que nos sintieramos dentro de un cuento. Llegamos a las puertas imperiales a las 14:10. La alegria inunda nuestros cuerpos, han cerrado las visitas pues nos comunican que ellos trabajan de las 10 a las 14. Con la imagen del japones que trabaja mucho... haciendo horas extras... esas temporadas de 12 horas 7 dias a la semana... nos dirigimos al templo kinkakuji.
Que perdida de tiempo. La visita del Pavellon de Oro (Kinkakuji) es el paseo mas largo e inutil que hemos realizado hasta la fecha. Se encuentra apartado de la ciudad y su visita no puede ser mas decepcionante, solo se puede ver desde lejos. El templo actual es una replica construida en 1955, pues en 1950 un monje chiflado le pego fuego al original, que databa de 1408. En Brasil existe otra replica que SI puede visitarse por dentro.
Con el tiempo justo antes del cierre de templos y encontrandonos en la otra punta de la ciudad intentamos llegar a los templos de Sanjusangendo y Kiyomizudera, pero los encontramos cerrados. El de Sanjusangendo me hubiese gustado mucho, contiene 1001 estatuas de Budha. Apuntado para el proximo viaje.
Nos dirijimos al centro de nuevo dando un largo paseo, encontrandonos con otro gaijin, perdiendonos una ceremonia del te y acabando en el mismo restaurante donde cenamos ayer.
Sobre el restaurante me gustaria senyalar que ayer, al empezar el paseo pre-cena, nos encontrabamos delante del mismo pensando en comprar una bandeja de sushi variado para cenar despues del paseo en la habitacion del hotel. En medio de nuestro debate sale un gaijin, de los states of course, y nos ponemos a charlar con el. Nos comenta que se come muy bien y es barato, pues el y su novia han comido hasta reventar por valor de 4000 yens. Quiero aclarar que hoy tambien cenamos 21 platillos de sushi, y la factua ascendio a 2646 yens... Los tipos no podian comer mas con toda seguridad.