sábado, febrero 05, 2005
Vendedores.
La mente humana busca siempre las soluciones más ingeniosas para obtener algo de dinero y subsistir. Debe ser lo que se llama instinto de supervivencia. En Brasil, la venta ambulante para coches y la limpieza de parabrisas es mucho más ideada. Sobre los limpias, no hablaré mucho, pues utilizan agua sucia para que siempre los necesites.
Cierto que en España tenemos limpia-cristales, conocidos como limpias, y vendedores de pañuelos en los semáforos. Pero no disponemos de más fauna. Aquí en Brasil existen vendedores de todo. Puedes comprar casi cualquier producto sin necesidad de bajarte del coche.
Existen los fruteros. Estos venden cajas de cualquier fruta en cantidades que oscilan de 4 piezas a la docena. También es posible comprar coco helado para beber o porciones de piña ya cortada y sin cáscara; lista para comer. Dentro de este grupo también encontramos a los vendedores de frutos secos. Estos pueden venderte almendras, castañas o cacahuetes en pequeñas bolsitas. Pero lo que más me gustan son los cacahuetes dorados con sal. Te los entregan calientes gracias a que las bolsitas de papel están colocadas encima de un hornillo que llevan acuestas. También es posible que te vendan pinchos de carne a la brasa, pero estos puestos por las carreteras son menos habituales.
Existen los golosos. Estos venden cualquier chocolate, caramelo, paquete de chicles... cualquier cosa que lleve azúcar. En el top chocolates del semáforo se encuentra un producto de nestle, souflé, que está muy bueno. Sencillamente es chocolate que imita al soufflé, pero está de vicio. Se encuentra en los sabores de chocolate con leche y blanco. Para vender los caramelos los colocan en el retrovisor mientras los coches están parados. Normalmente con una cita a Dios, Cristo o la Virgen. Si no los compras, ellos los retiran luego. No le veo mucha seguridad a este sistema, estoy seguro que cuando el semáforo se pone en verde no esperan a que el chico vuelva a recoger el paquetito.
Y claro, comer da sed. Para ello están los que te venden latas de cualquier refresco. Los he visto vendiendo incluso Gatorade. Ya se sabe que el deporte de conducir un coche por las calles de Sao Paulo desgasta mucho y hay que reponer las sales minerales. Estos son oportunistas, pues normalmente te viene primero el de la comida y luego, un semáforo después, te encuentras al de la bebida. Existen otros oportunistas. Son los que venden paraguas cuando llueve; o chubasqueros ruines de, prácticamente, un solo uso.
Y que hacer cuando has quedado con tu enamorada y no le llevas nada? Pues nada mejor que una parada con todo tipo de peluches. Hay una que haría las delicias de mi madre, toda la familia de Winnie the Pooh a la venta; Tamaño gigante. Tan gigante como que necesitas una pick-up para llevártelos. Los peluches están muy bien... pero también te tienes que ganar a la madre. Pues existe la solución. Unos metros más allá te venden ramos de flores para convencer a la madre de que eres un chico serio y no pretendes aprovecharte de la hija.
De todas formas los que más me han gustado son los tecnólogos. Estos tipos te vencen cachivaches electrónicos. Los más divertidos, y a la vez los más lógicos, son los cargadores de móvil para el encendedor del coche. La imagen es brutal para alguien que no la ha visto... que ni siquiera se lo imaginaba. Acordaros de Mr. T, el negro del Equipo A. Tenéis en la memoria la cantidad de cadenas y colgantes de oro que llevaba a la vez? Pues sustituir las cadenas y los colgantes de oro por cargadores de móvil. Pero cantidad de ellos. Esa es la impresión que dan.
Así que si alguna vez Los Wikingos, Más Solers o Iberserveis no cumplen con nuestras expectativas siempre podremos revolucionar el sector de la venta ambulante en España.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar...
No, no he fumado nada. Pero he pensado q como por ahí sois tan católicos, quizás alguna madre comprensiva se apiade de mí al ver este post inmaculado, y me presente a alguna hija penalty. Pq si tengo q esperar a q me la traigas tú...
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